miércoles, 19 de julio de 2017

Night on Earth.




Si algo de maravilloso y peculiar tiene el cine del canoso director de cine Jim Jarmusch, es su gusto por las historias cortas, y que quiero decir con esto, que es evidente que si algo le gusta hacer a él, es trabajar en los cortometrajes. Y es que nada mas hay que ver tres películas de su filmografía para darnos cuenta de ello, hoy les hablaré sólo de una, pero en otra oportunidad me daré el gusto de escribir largo y tendido sobre las otras dos. (Así como de la maravilla de películas como son Historias de Nueva York de Francis Ford Coppola, Martin Scorsese y Woody Allen, y Los Sueños de Akira Kurosawa)

Hoy sólo les quiero hablar de Night On Earth, película de 1991 la cual cuenta con cinco historias las cuales transcurren simultaneamente en una misma noche en diferentes ciudades del planeta: L.A., Nueva York, París, Roma y Helsinki, y cada una de las historias se desarrolla dentro de un taxi, historias en apariencia sin gracia de repente hacen que temas como los sueños, la coherencia, la ambisión, o la falta de esta, la amistad, el humor, y demás tomen relevancia y nos hagan disfrutar de un viaje (o mejor dicho cinco viajes) de poco mas de dos horas.

Resaltar la importancia que le da Jarmusch a su cine independiente y el hecho de que este sea independiente de pi a pa, desde la música a cargo del gran Tom Waits, con un cast careciente de estrellas de cine, salvo por Wynona Rider que interpreta al mas puro estilo del director una crítica muy inconsciente y subjetiva del sueño americano y la industria hollywoodense y lo que esta representa: "para que quiero ser algo tan efímero como una estrella de cine si puedo ser algo tan trascendental como una mecánica". Y al esplendido Roberto Benigni que poco me faltó para orinarme de la risa. Y el hecho de que también se hayan hecho todos estos cortos en su idioma original, siempre es algo que se le aplaude al señor Jarmusch. Resaltar tambien que cada uno de los cortos dura lo mismo.

Una película muy divertida, entretenida, y a la vez profunda y muy intelectual, esa comedia tan simple y nada forzada que uno no ve en el cine comercial de hoy día, de ahí la importancia de siempre indagar en el viejo cine de directores independientes, siempre tan imprescindible como esas pláticas que se dan dentro de un taxi que tanto me gustan mientras se va de un punto determinado a otro, en el que muchas veces pasan algunas cosas, y ya no volvemos a ser los mismos.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario