domingo, 9 de agosto de 2015

Para una persona especial


Un día 9 de agosto de hace 22 años viste por primera vez la luz, quizá no lo recuerdes como la mayoría de las personas no lo hacemos pero así fue, yo no te vi nacer ya que nuestros caminos se cruzaron sino hasta algunos años después, aunque siempre me ha gustado imaginarme que desde entonces ya nos sabíamos queridos, amados. Fuiste prácticamente mi primera amiga, la primer mujer con la que podía estar todo el día y no me importaba, ni me molestaba. Compartimos más que juguetes, más que juegos y risas, aún sin saberlo yo, en aquél entonces fuiste la que me ayudó a inventar esas primeras historias y hacer esas obras teatrales que jamás serán escritas y vistas por nadie más. Pasaban los años y nuestro lazo en vez de deshacerse seguía siendo fuerte, ya no compartíamos juguetes pero compartíamos historias, propias y ajenas. Crecimos, y como lo involucra el crecimiento fuimos haciendo conexiones con otras personas, fuimos cambiando, quizá más yo que tú, para mal, o más tú que yo, para bien. Yo deje se ser aquel chico al que no le gustaba la cerveza pero que bebía mucho, para ser ahora el chico al que le gusta la cerveza pero que ya no bebe tanto. Llegó un punto en el que tú hiciste más conexiones que yo, y eso jamás me hizo sentir mal, ya que nunca fue mi intención ser la conexión más fuerte o la más importante o la más especial en tu vida, aunque he de aceptar que siempre quise ser una conexión única para ti. A veces conocemos personas que nos hacen recordar a otras personas, pero nunca quise eso para mi ni para ti, ni recordarte a alguien más ni que alguien te recordara a mi, y viceversa, siempre quise que me recordarás como único, para lo bueno y para lo malo, como yo te recuerdo a ti sin que venga a mi mente alguien más que se parezca a ti. Se que desde que nos distanciamos como nunca lo habíamos hecho, nuestra relación, nuestra mutua complicidad; ha ido cambiando, también nosotros hemos ido cambiando, pero se que aunque cambiemos y lleguemos a ser otras personas, incluso personas que aquellos niños que jugaban juntos hubieran detestado, siempre tendré la oportunidad de recuperar tu cariño como quizá no lo tuve con otras personas, porque se que contigo siempre habrá segundas oportunidades, como tú las tendrás conmigo. Te diría que esta es una carta de agradecimiento pero el amor no se agradece. Porque así es con la familia, y tú siempre serás para mí más que familia, siempre serás más que mi hermana, tú siempre serás para mí una persona especial.

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