sábado, 18 de abril de 2015

Magnolia


En el New York Herald del 26 de noviembre del año 1911, hay una noticia del ahorcamiento de tres hombres, murieron por el asesinato de Sir Edmund William Godfrey, esposo, padre, farmacéutico y todo un caballero residente en Greenberry Hill, Londres. Fue asesinado por 3 vagabundos cuyo móvil fue simple robo. Fueron Identificados Como Joseph Green, Stanley Berry y Daniel Hill. Green, Berry, Hill. Me gustaría pensar que fue solo una cuestión de azar.
Tal y como informa el "Reno Gazette" en junio de 1983, hay una historia de un incendio, el agua necesaria para apagar el fuego y de un buzo llamado Delmer Darion. Era empleado del Hotel y casino Nugget en Reno, Nevada dónde trabajaba como couprier. Muy Apreciado y considerado como un hombre dinámico, alegre y deportivo. La verdadera pasión de Delmer era el lago. Según el acta del forense Delmer murió de un ataque al corazón, pero lo más curioso es la nota aparte del suicidio, al día siguiente, de Craig Hansen, un voluntario para combatir el incendio, padre de cuatro hijos abandonados y con cierta tendencia a la bebida.
El Sr. Hansen fue el piloto del avión que por accidente sacó a Delmer Darion del agua. Además la atormentada vida del Sr. Hansen se había cruzado con la de Delmer Darion tan solo dos noches antes.
La anécdota que contó en 1961 durante una entrega de premios de la Asociación Americana de Ciencias Forenses, el Dr. John Harper, presidente de la asociación, empezó con un simple intento de suicidio. Sydney Barringer de 17 años, En la ciudad de Los Angeles el 23 de marzo, de 1958.
El forense dictaminó que el suicidio sin éxito se había convertido de repente en un homicidio con éxito. Me explico, el suicidio quedó confirmado con una nota hayada en el bolsillo derecho de Sydney Barringer. Al mismo tiempo que el joven Sydney estaba en la cornisa de aquel edificio de nueve pisos una discusión subía de tono tres más abajo.
Los vecinos escucharon, como ya era habitual, las discusión de los inquilinos y no era nada extraño que se amenazasen con una escopeta o con una de las muchas pistolas que guardaban en la casa.
Y cuando la escopeta se disparó por accidente...
... Sydney pasaba por allí.
Además, los dos inquilinos resultaron ser Fay y Arthur Barringer. La madre de Sydney. Y el padre de Sydney.
Al ser acusada de los cargos, después de que la policia le diera muchas vueltas a la situación. Fay Barringer juró que no sabía que el arma estaba cargada.
Un niño que vivía en el edificio, visitante ocasional y amigo de Sydney Barringer dijo que había visto seis días antes como cargaban la escopeta.
Al parecer las discusiones y peleas y tanta violencia era demasiado para Sydney Barringer y conociendo la tendencia de sus padres a pelearse decició hacer algo.
Sydney Barringer salta de la azotea del noveno piso. Sus padres discuten tres pisos más abajo. El disparo por accidente de su madre alcanza a Sidney en el estomago cuando pasa por la ventana del sexto piso. Muere al instante pero sigue cayendo, para dar tres pisos más abajo con una red de seguridad instalada tres días antes, para un grupo de limpiaventanas, que hubiera amortiguado su caida, y le hubiera salvado la vida de no ser por el agujero que tenía en el estomago.
De modo que Fay Barringer fue acusada del asesinato de su hijo y Sydney Barringer fue declarado cómplice de su propia muerte.
Y en la humilde opinión de este narrador, eso no es algo que simplemente pasó. Esto no puede ser una de esas cosas. Esto, por favor, no puede ser eso. Y por lo que a mí respecta, no puede ser. Esto no fue solo una cuestión de azar. No. Estas cosas extrañas suceden a todas horas. -Todo el tiempo-.






Magnolia es un poema a la cotidianidad, a lo que puede pasar y a lo que no puede pasar; a lo que parece que es real, pero no lo es, y a lo que parece que no es real, pero que sin duda lo es. A la rara realidad de como pueden ser entrelazadas tantas almas sin siquiera estarlo o sin ellos saberlo. Es una historia que sin una trama o climax, tiene tanto en si y tanto poder. Magnolia es un germén que nace a raíz de la forma de hacer cine a través de Pulp Fiction, y hace nacer el germén para películas como Amores Perros. ¿La vida es corta? ¿Hay amor en ella? ¿Vale la pena luchar? ¿Sirve de algo este mundo? Muchas preguntas se plantean, pocas tienen respuestas.

"La poesía no sólo es amor, también es cruel; es amarga como la miel."

"Tengo tanto amor para dar y no sé donde ponerlo"

"Puede que nosotros hayamos acabado con el pasado, pero el pasado no ha acabado con nosotros"

"Esta es la parte de la película en la que tu me ayudas"

Sólo son algunas frases que te enredan en la película.

Con las películas de P.T. Anderson, desde mi muy humilde punto de vista (sólo al principio cuando empiezas a conocer el trabajo de este tipo de escritores y directores) al igual que con las de Nolan o los Coen o las de Von Trier, siempre hay que darles una segunda oportunidad. O mejor dicho siempre hay que verlas una segunda vez. (Por lo general ya que se te pase el enojo). Confieso que la primera vez que vi Magnolia no me gustó. La vi una segunda vez a raíz de unos diálogos y frases que empezaban a reproducirse solas día a día sin yo llamarlas, la vida misma, situaciones cotidianas las llamaban a diario. Así que la volví a ver y hoy día es una de mis películas favoritas con unas actuaciones monstruosas, cada personaje tiene una complejidad que hace que no les falte ni les sobre nada, tienen toda la realidad y la verosinilitud que la ficción les puede permitir. P.S. Hoffman, Julianne Moore y prácticamente todo el elenco nos seducen y encantan.


2 comentarios:

  1. la verdad que a mi me enganchó y sorprendió desde la primer visión... pero ahora me preguntó y la revés tuyo: ¿me pasará lo mismo al volver a verla?

    no lo sé, algún día lo haré porque es un film que se lo merece....

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  2. Y vaya que lo merece. Porque yo cada vez que tengo oportunidad de verla me engancha más. Saludos.

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