Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

miércoles, 12 de abril de 2023

Sintiéndolo mucho

Anoche muy noche miré (se me había olvidado que ya lo había estrenado Star+ por el ajetreo de la fiesta en días pasados) "Sintiéndolo mucho", el documental que retrata los últimos trece años en la vida, carrera y escenarios de Joaquín Sabina, el flaco de oro, o flaco de Úbeda. Y pensándolo mucho en esta mañana, siento que la mayor virtud que yo le encuentro al trabajo de Fernando León, puede ser la principal razón por la cual la crítica puede menospreciar el trabajo, lo cual en el acto para mí lo hace un trabajo ambivalente, por mucho que aprecié el trabajo de Fernando y ame escuchar las canciones de Sabina.

El documental es tal cual, como se ha comercializado, un retrato en primer plano en el cual se plasma al Sabina bohemio, inseguro, terco, honesto; esta cercanía que no es más que el reflejo de la amistad sincera y mutua entre el hombre sin bombin y quien hace las preguntas que quedaran inmortalizadas para la posteridad ante la cámara; muchos podrán deducir que ha Fernando le ha afectado para no ser más punzantes en temas que bien podría ser interesante escuchar la respuesta de Sabina, como sus problemas con el fisco, su adicción a las drogas en el pasado, la historia de su primera esposa y de "Y nos dieron las diez", o su experiencia en Londres, la Mandrágora, las canciones regaladas y los talentos descubiertos, que en realidad algunos de estos temas si los toca, pero sin profundizar mucho en ellos; pero yo siento que no se indaga más por el simple hecho que ni el uno ni el otro querían que estos temas estuvieran tan presentes en el documental porque habría cambiado la naturaleza del mismo, la intención de Joaquín y Fernando claramente es otra de lo que el documental quiere ser y a partir de este quieren mostrar.

El tema de mayor belleza en el documental me parece reside en Sabina mirando al pasado, recordando su infancia gris, a sus padres amorosos y que jamás le privaron su camino aunque no estuvieran tan de acuerdo con este. La fragilidad de Sabina no se expone en ningún momento aun con los 70 años que le acompañan y esa voz ronca, pero si hay un asomo de la sensibilidad cotidiana al hablar de su padre, de la Úbeda vieja y la Úbeda nueva, y ver como se quiebra y sus ojos se llenan de lagrimas por el dolor que siente de que sus padres no hayan visto el fruto de sus sacrificios, a su hijo alcanzando la fama y el éxito por todo lo alto, y que no lo hayan disfrutado de la forma en que él sabe lo habrían disfrutado y como él los hubiera apapachado.

A diferencia de su último disco en el cual si desprendía una fragilidad enorme, acá no hay manifestación de ella a mi visión, hay una entera confesión de los 13 años que Fernando lo filma desde el nerviosismo hasta la borrachera, al son de "Cristales de bohemia" hasta "Cuando era más joven", eso que muchos criticarían sobre no hacer el retrato completo desde sus inicios y sólo mostrar el último trayecto de su vida, les hará falta comprar algunos libros sobre la vida del cantante.

Me parece hábil por parte de Fernando entrelazar tanto el principio con el final, y alegorizar la vida del cantautor con la del torero, que quizá muchos podrán tachar este episodio de extenso y sobrado, a mí me parece que no esta bien sentado, pero no esta sobrado y bien funciona.

El final, cuando se graba el tema del documental, se muestra tal cual a ese Sabina de su tiempo y sus años, que sabe que le cuesta mucho trabajo aceptar ser quien es, saber que ya no es quien fue, que hay que dejar ciertos vicios por otros, un Joaquín mortal con una obra inmortal llena de canciones cada vez más cercanas a las rancheras y a los tangos en vez de al rock de sus inicios, que han salido de hondar en los extremos del delirio y el desamor; ese legado que se han dejado él y el hombre del bombin en esa disputa entre ser y no ser.


 

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