Un fantasma, nacido de la sangre, transformado en vestido, para curar desde la catarsis y el perdón: sobre lo antinatural de las almas gemelas y la creación compartida escarbando en los interiores para sacar la materia prima que es la tela.
Para mi, Lowery no baja la nota, es más, la eleva. Pero eso lo diría de manera muy superficial cualquier fan promedio de Lowery, cómo lo es su servidor, por ello expongo un poco más.
La película por supuesto recuerda a obras que exploran discursos desde la psique de duelos creativos, creaciones a dos voces, hacer a la otra persona a nuestra imagen y semejanza con pedazos del ser propio al grado de desgarrar la membrana o destruirse. Sólo por mencionar algunas obras con las que comparte ciertas similitudes podrían ser: Vox lux, Perfect blue, Suspiria, Persona, Fight club, Amadeus y The Idol.
Sorprendente la película es muy oscura, y este tono sobre todo funciona cuando lo logra ser sin querer definirse en un género. Cuando logra encajar en algún apartado o esquema, pierde fuerza y lucidez, pero afortunadamente pasa muy pocas veces. Tiene maneras y un ritmo que se encaminan muy a la teatralidad, y que le viene bien a la ecuanimidad y mesura que Lowery busca sostener discursivamente con sus dos personajes principales. El montaje juega con osadía, conociendo perfectamente el juego, y la dirección se mueve bajo los mismos términos. El vestuario, fascinante; la fotografía de igual manera apoyándose del magnífico trabajo de iluminación; arte muy preponderante y la música es alucinante.
Hathaway en modo diosa en esta representación de Pop Star, siendo y sacando lo mejor de Swift y del Rey. Michaela tan bella como hipnótica y enigmática; y qué encanto ver por acá a Hunter, Sian y Kaia.
Para todos aquellos que dicen que la película va más pegada hablando del cine de Lowery, a una A ghost story, me parece que está más encaminada a Green knight. Por lo tanto más que ser una película de fantasmas o incluso fantasía, me parece su lenguaje se mueve más dentro del surrealismo, con toda la carga simbólica que tiene, utiliza, maneja y crea. Lo cual refrenda una vez más que Lowery no es un director al que le gusta encasillarse: en cada uno de sus proyectos se está reinventando.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario