Producciones "La Vieja Escuela" Presentan:

martes, 27 de enero de 2026





Soñar con que alguien nos abraza, con que alguien toque nuestra piel.

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*Nota del autor.
Cosa rara: he querido hacer un experimento de empezar a ver al revés una serie de películas que si bien, no están conectadas literalmente una de la otra, son parte de un discurso así pensado por el director Dar Johan. De modo que del que muchos hemos llamado el Tríptico de Oslo (por aquello de la confusión o comparación que pudiera hacerse de la oficialmente llamada Trilogía de Oslo de Joaquim Trier) vi la última parte llamada Drømmer, sobre todo también impulsado por el hecho de que la película forma parte de la MIC de la Cineteca Nacional (México).
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La premisa de la película va sobre una joven de 17 años llamada Johanne, que luego de que lee un libro en la cabaña de su abuela un año atrás durante las vacaciones de Pascua, que va sobre el despertar sexual que tiene una adolescente con un hombre 10 años mayor que ella; Johanne unos meses después empieza a revivir y experimentar esos sentimientos de enamoramiento y deseo sexual por su nueva profesora de francés llamada Johanna. A raíz de lo que siente y experimenta en solitario, pero también lo que vive e interpreta al lado de Johanna, decide escribir su historia, que posteriormente se termina convirtiendo en un libro que leen su abuela y su madre, haciendo que ellas interpreten y den lectura al material como un libro maravillosamente escrito viéndolo desde una postura lejana, pero como un descubrimiento luminoso y doloroso a la vez sabiendo quien es que lo escribe, mezclando sensaciones como la envidia, la preocupacion, la tristeza. A su vez, ambas, y más tarde Johanna, sienten e interpretan la intención del libro de distinta forma, y como las hace pensar respecto a su vida, por una parte la abuela a la que le hubiera gustado experimentar muchas más cosas así en vez de refugiarse en la poesía y la soledad, la madre queriendo volver a sentir cosas como esas que también experimentó en su juventud y que en el presente son vagos recuerdos, y Johanna sintiendo que de alguna manera fue "utilizada" como algo y con algo que ella jamás consintió, pero que es consciente que Johanne no lo hizo con malicia. Al final la vida sigue, pero quien no quisiera conservar dentro de sí ese primer amor que tanto encanto y dolor nos dejó, y también convertirlo en algo físico, aunque al final todo se supere y todo se pierda y reste importancia, pero sabiendo que siempre formará parte de nuestra historia, nuestros recuerdos y nuestros anhelos de juventud.

Respecto a su hechura, hay que decir que Dag Johan crea una pieza divina no sólo con una distinción visual fantástica respecto a ese Oslo que poco conocemos, pero también haciendo un choque armónico con el que conocemos un poco más a través del cine. Postales (no sé si sea la palabra adecuada) del lado natural/montañoso/boscoso con mañanas azotadas por la neblina, y las noches en la cosmopolis llenas de luces cálidas y sensaciones sobrecogedoras que sobrepasan la pantalla. Narrativamente hablando D.J. atina espléndidamente a recurrir a que la historia sea conducida por el testimonio de Johanne en voz en off, con la encantadora actuación y presencia de Ella (nombre de la actriz) pues además del encanto de su persona, hay algo hipnótico y muy armónico en su voz.

Sigo que me ha gustado mucho de la película, es precisamente como la historia empieza no como un clímax que nos dice que es la historia central desde el comienzo, sino que arranca como si fuera una simple anécdota (que viene a su mente después de una serie de pensamientos mientras vemos un paisaje muy recurrente para ella y su abuela y madre como lo son unas escaleras [que luego cobrarán más relevancia para nosotros] y de una charla sobre libros con un compañero de su clase de baile) que se puede contar sin tapujos, pero conforme avanza el relato y ya no sale de ahí, va tomando fuerza, y sobre todo; nos vamos sintiendo como si nosotros mismos la hubiéramos vivido, y vamos sintiendo ese peso que experimenta el personaje de Johanne y la tensión que se forman con los secundarios más cercanos a ella, o sea su abuela y madre. Al final se confirma la teoría de la anécdota, pero ya vemos en qué contexto se da esa anécdota: un año después, con un libro publicado y medianamente acogido, en una sesión de terapia que la lleva a otras ideas, otros sentimientos, con un futuro por delante y con fortuitas coincidencias que suele presentar la vida y que nos ayudan a amortiguar el sufrir, pero con nosotros llevándonos como testigos, una de esas historias que se pueden crear cuando lo literario y lo cinematográfico colisionan.

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