Hogar dulce hogar: sobre asilos para solos, o sobre cómo el arrepentimiento es querer cambiar el pasado.
Antes que todo, y para que no se malinterprete mis palabras debo decir que el documental me gustó mucho, muchísimo, pero creo que en el elemento que encuentra su mayor virtud también encuentra su mayor problema: el tiempo. Me explico.
Lo que David logra captar, capturar y mostrarnos en este único microsistema que retrata a estos habitantes solitarios más cercanos a okupas que a residentes de una vecindad, es tanto fascinante como deslumbrante, en una medida muy justa sólo para ponernos contextos y cimientos bien planteados. Hay un humanismo, una cercanía, una profundidad y un respeto en el trato de David a través de la cámara, que roza en la comunitiva confianza que estoy seguro se sembró sí desde el conocimiento que da el tiempo de conocerlos, pero también la humildad de verlos como lo que son, seres humanos con sus complejidades, con sus vivencias, sus problemas y sus virtudes. Eso en el acto lo aleja de cualquier retrato de estereotipos estilísticos que hagan apología a la pornomiseria.
El trabajo técnico en su sencillez logra una perfección inusitada y palpablemente jamás buscada, visualmente es precioso y prodigioso, sonoramente es magnífico y monumental, logra mostrar una identidad real a un lugar que comúnmente en el cine se le esconde, se le fabrica e incluso se le sobre explota, y ese retrato real que logra capturar David se le agradece un montón.
No se le escapa un doble homenaje que a mí me pareció maravilloso: por una parte a un cine mexicano que es popular, dónde podemos ver la luz en el rostro de las personas al ver cine, al retratar emociones reales que a su vez nos permite ver un espejo de lo que nosotros también somos, y definitivamente al presenciar esto no pude por supuesto dejar de pensar en Kiarostami.
El final, con esas alegorías y metáforas sí sobre el paso del tiempo y cómo lo que en su momento fue hermoso puede terminar en ruinas, hablando de edificios, hablando de ciudades, hablando de humanos; pero también como lo que puede ser inocente, también puede terminar siendo un suplicio.
Maravilloso documental. Maravilloso, que uno hubiera querido haber quedado sumergido en ese microsistema al menos media hora más.
Antes que todo, y para que no se malinterprete mis palabras debo decir que el documental me gustó mucho, muchísimo, pero creo que en el elemento que encuentra su mayor virtud también encuentra su mayor problema: el tiempo. Me explico.
Lo que David logra captar, capturar y mostrarnos en este único microsistema que retrata a estos habitantes solitarios más cercanos a okupas que a residentes de una vecindad, es tanto fascinante como deslumbrante, en una medida muy justa sólo para ponernos contextos y cimientos bien planteados. Hay un humanismo, una cercanía, una profundidad y un respeto en el trato de David a través de la cámara, que roza en la comunitiva confianza que estoy seguro se sembró sí desde el conocimiento que da el tiempo de conocerlos, pero también la humildad de verlos como lo que son, seres humanos con sus complejidades, con sus vivencias, sus problemas y sus virtudes. Eso en el acto lo aleja de cualquier retrato de estereotipos estilísticos que hagan apología a la pornomiseria.
El trabajo técnico en su sencillez logra una perfección inusitada y palpablemente jamás buscada, visualmente es precioso y prodigioso, sonoramente es magnífico y monumental, logra mostrar una identidad real a un lugar que comúnmente en el cine se le esconde, se le fabrica e incluso se le sobre explota, y ese retrato real que logra capturar David se le agradece un montón.
No se le escapa un doble homenaje que a mí me pareció maravilloso: por una parte a un cine mexicano que es popular, dónde podemos ver la luz en el rostro de las personas al ver cine, al retratar emociones reales que a su vez nos permite ver un espejo de lo que nosotros también somos, y definitivamente al presenciar esto no pude por supuesto dejar de pensar en Kiarostami.
El final, con esas alegorías y metáforas sí sobre el paso del tiempo y cómo lo que en su momento fue hermoso puede terminar en ruinas, hablando de edificios, hablando de ciudades, hablando de humanos; pero también como lo que puede ser inocente, también puede terminar siendo un suplicio.
Maravilloso documental. Maravilloso, que uno hubiera querido haber quedado sumergido en ese microsistema al menos media hora más.

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