sábado, 21 de julio de 2018

El mejor lugar para vivir.


Hace algunas semanas que mi hermano estuvo de vacaciones por la ciudad, y que tuvimos que ir a dejarlo al aeropuerto a Los Cabos (que es de donde salen los vuelos internacionales) nos hizo dar a la familia un trip-road por todo el sur del estado, y en este acto hicimos tres cosas que jamás habíamos hecho:

Recorrer toda la parte sur por sus dos carreteras
Viajar todos juntos
Y (esto ya es a un punto muy personal) que no podía caer en un mejor lugar para vivir.


El lugar donde nací quizá sea una de las ciudades más bellas de todo el país, aunque apenas esté en pleno descubrimiento para el resto de la gente del norte, era un secreto a voces, sólo para los locales, (algo así como Loreto para los sudcalifornianos -y que esperemos así nos dure muchísimos años-) pero sin lugar a dudas La Paz, y todo Baja California Sur en particular es sin lugar a dudas el mejor lugar para vivir.

Creo que mi razón principal para creer esto es la tranquilidad con la que se vive, aunque como en toda ciudad de México, tuvo sus tiempos difíciles no hace mucho por cuestiones que todo el mundo puede conocer; hoy día de a poco vuelve a restablecerse este ritmo de vida tan provinciano y tan gratificante para el alma (a pesar de los manejos o lo que los gobernantes quieran hacer con la ciudad)

Otra razón por la que creo que es el mejor lugar para vivir son sin lugar a dudas sus atractivos naturales, prácticamente conozco toda la baja, a excepción de Guerrero Negro, pero les puedo decir que cada rincón de esta bellísima tierra, tiene algo que te puede dejar sin aliento: San Lucas tiene al imponente Arco, formación rocosa que bien puede tener la edad de la tierra misma y que sin lugar a dudas es uno de esos sitios que todo ser que haya vivido en este mundo tiene que conocer, San Jose del Cabo sin lugar a dudas tiene uno de los centros históricos más bellos del país, de noche es una cosa alucinante, Miraflores tiene unas noches tan luminosas por el cielo iluminado por las constelaciones, Santiago es un lugar que hay que ver en tiempo de lluvias, cuando se arroyo se llena de agua, Los Barriles tiene un azul en su mar que bien podría compararse con la pequeña costa azul francesa en México. Lugares pequeños pero con una gran mística como Santa Rosalía, El Triunfo, Todos Santos y sus callen empedradas y galerías de arte. Múlege y sus oasis llenos de palmares, Loreto y sus islas, y sus historias y sus amaneceres (trato de evitar impregnar todo el amor que yo siento este lugar) su ruta de misiones jesuitas, San Carlos, San Ignacio, y todos los puertos pesqueros que tanto han dado a la noble y consciente gente de esta tierra.

Ahora, ¿por qué digo consciente gente? Porque a la gente de este estado se les tacha de huevones, y yo con casi diez años de conocer a esta gente y prácticamente ser ya uno de ellos, les puedo decir que no es tal cosa, es simplemente que saben apreciar lo esencial de la vida, y esto es el tiempo que hay que dedicar para contemplar la belleza y majestuosidad del mar.

Ahora que si hablamos de belleza, hay que hablar de La Paz, de sus atardeceres, de sus playas, que hay de todos colores (literal) tanto en su arena como en su mar, de todos tamaños, mar en el que te puedes sumergir y reparar cualquier cosa que esté enferma, desecha, rota, despegada, sólo hace falta flotar, dejar de pensar y escuchar el mar para darse cuenta que uno es privilegiado por estar en un lugar como en el que estoy, en el que el silencio vale más que mil palabras, aunque siempre es gratificante compartir la belleza con seres amados, saberse desconocido por mucho, y más sin embargo conocer a tanta gente de ciudad pequeña, que todos te den los buenos días y lo digan con el corazón y no como un sistema "automático".











Una publicación compartida por Juan José Antuna Ortiz (@johnnyantuhap) el

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