viernes, 4 de mayo de 2018

El Club de Paris.


Desde hace mucho tiempo que les vengo debiendo el comentario sobre esta novela, el por qué no había escrito sobre ella? Supongo que se debe a que en su momento le di más prioridad al cine en este espacio, olvidando un poco que en realidad este espacio, el blog, nació en un inicio con la intención de querer compartir tanto lo que yo escribía como lo que yo leía, pero ahora he decidido no alargar más la espera, y hablarles un poco sobre la maravillosa novela escrita por Steve Berry.

Primero comentarles que la novela la leí el año pasado, de modo que para querer escribir, o mejor dicho, escribir de una vez por todas sobre ella, he leído en particular capítulos y partes de la misma que dejé marcados como por diez separadores, así también sirve para darles una apreciación un poco general y no darles como tal información demás relevante que les pudiera spoilerear o frustrar la experiencia en caso de que se encontraran esta novela.

Para empezar empezaré compartiéndoles que yo compré este libro, o mejor dicho; me acerqué a este libro creyendo que podría ser una novela romántica, ustedes saben, por lo de París y la imagen que muchos tenemos y que se ha ganado, sin pensar o razonar lo que es la posición parisina vista desde la gran urbe, las condiciones políticas, sociales y raciales a las que está sometida, al ser una de las grandes ciudades del mundo en la que todo mundo quisiera vivir, sin caer en cuenta que muchos de esos ahora viven en situación de calle. Sólo creemos, que París es la Torre Eiffel.

La novela narra las aventuras del agente Malone, que luego de retirarse para abrir una librería por un caso que tuvo en la Ciudad de México, en el cual murió el hijo del que años después se convertiría en una especie de protector para él, Henrik Thorvaldsen; una noche un hombre irrumpe en su casa, Sam Collins, enviado por el mismo Thorvaldsen diciéndole que lo acompañe pues la vida de Thorvaldsen y del mismo Malone corren peligro, y tiene que mostrarle algo. Y a su vez también se desarrolla en otro lado de Europa una reunión de un grupo de personas que se hace llamar El Club de París, en el cual se integran políticos, empresarios y gente de las más acaudalada del mundo, que se beneficia por la guerra, o el miedo por una supuesta guerra o ataque terrorista o cambios drásticos en una nación y los problemas financieros del mundo para su beneficio, la líder de este grupo, Eliza Larocque, con un pasado familiar bastante pesado en sus acciones, espera que Graham Ashby, un buscador de tesoros al que todo el mundo, mas en particular el FBI y la policía francesa, y el mismo Thorvaldsen, quieren acabarlo. Pero si creen que la historia sólo gira al rededor de ellos, se equivocan, pues esta disputa viene desde el mismísimo Napoleón Bonaparte, el cual en una intervención que tuvo en Egipto en el año 1799, descubrió un secreto que a la postre lo convertiría en el gran personaje que ahora todos conocemos, y que a su vez lo llevó al exilio escondiendo ese secreto muy elaboradamente y un tesoro que algunos miembros de El Club de París codician ya sea para reconocimiento moral, cambiar la balanza del mundo, o propio engaño para vengar a un ser amado.

La novela honestamente es un agasajo leerla por más de una razón, es muy descriptiva, todos los personajes que se van añadiendo, ya sea sólo por paso o con peso en específico dentro de la trama son justificables y todos muy valiosos, la novela empieza narrando las diferentes situaciones que van sorteando los personajes principales en los diferentes puntos donde se encuentran capítulo por capítulo, es decir, en un primer capítulo vemos como entra la historia de Malone, y como conoce a Collins, en el segundo nos presentan ha Graham Ashby en otro sitio muy lejos de ahí en apariencia sin conexión alguna, después entra Eliza Larocque en su avión privado con un potencial nuevo miembro de El Club de París con mucha importancia para contar sobre el descubrimiento que hizo Napoleón en Egipto y que ella posee y como esto le ha servido para sus negocios, personaje que al final no tiene gran relevancia; y así capítulo por capítulo alternadamente se van sumando tanto pistas como personajes a cada trama por separado hasta que todas convergen en un punto en el que todo cobra sentido. Sólo una vez había leído una novela con esta estructurada forma de ir planteando la historia: Líbranos del Mal, de Romain Sardou, una combinación de intriga y thriller religiosa de esas que hacen que uno le tenga miedo a una de las organizaciones, si no es que la más, longeva en la historia de la humanidad.

Una historia llena de intriga, de misterio, de secretos y conspiraciones centenarias, que nos ilustra mucho sobre historia, política, economía, y nos retrata también muy fielmente París, pero no sólo el visible, el bonito, sino también el oscuro, el de los secretos. Si leyeron El Código Da Vinci, seguro esta novela les podría interesar si es que la pueden conseguir por ahí ya sea en físico, o en .pdf, incluso el mismo Dan Brown la recomienda y comenta que es de esa clase de libros que ha él le encanta leer.

Por ahí leí que Steve Berry siguió escribiendo algunos libros donde retoma al personaje de Malone, pero que no precisamente son continuaciones de El Club de París, y en hora buena porque la verdad a mi eso de las sagas no me gusta nada, que por cierto del siguiente libro del que les hablaré, y que también les debía texto al referirse a uno de los libros que más menciono, y que más me ha fascinado leer en los últimos años, es parte de una saga, pero que no es la saga convencional como tal, que de igual manera no leí ninguno de los otros tres libros. El libro en Cuestión es La Sombra del Viento de Carlos Ruiz Zafón.

De modo que ahora no me queda más que dejarles las frases que dejé marcadas en el libro, y esperando puedan encontrar este magnífico libro y le den la oportunidad.

Este es el reporte, regresamos al estudio.






"El secretismo es esencial para el éxito de cualquier conspiración."


-...Conozco a alguien que trabaja para uno de los miembros [de El Club]...
-¿El [deuño de] esas botas? -preguntó Sam. La sonrisa de Morrison se acentuó hasta dibujar una media luna.
-No, otro.
-Eres una chica ocupada.
-Tienes que serlo para sobrevivir en este mundo.
-¿Quién demonios eres?
-Soy la chica que te va a salvar, Sam Collins.
-No necesito que me salven.
-Yo creo que si.


...[la galería] Era una constante e intencionada progresión tecnológica, en la que cada generación aprendía a matar a la siguiente con más rapidez. Nada detonaba el horror de la guerra. Pro el contrario, sólo parecía subrayar su carácter glorioso.


La moralidad rara vez interviene en la búsqueda de beneficios.


[Meagan Morrison] se acercó a escasos centímetros [de Sam Collins]
-¿Sabías que un beso acorta la vida tres minutos?
Sam reflexionó sobre su extraña pregunta y luego negó con la cabeza.
-Un beso en la mejilla, no. Un beso de verdad, con ganas, provoca palpitaciones hasta el punto de que el corazón late más rápido en cuatro segundos de lo que lo haría en tres minutos.
-¿En serio?
-Lo dice un estudio. Caray, Sam, hay estudios para todo. Cuatrocientos ochenta besos, de los de verdad, acortan la vida de una persona un día. Dos mil trescientos te cuestan una semana. ¿Y ciento veinte mil? Un año perdido.
 Meagan se acercó todavía más.
Sam Sonrió. [y dijo]
-¿Qué quieres decir con eso?
-[Caray, Sam. Qué] Puedo prescindir de tres minutos de mi vida si tú también puedes.


La mejor manera de ganarse la confianza de quien te escucha es hacerle creer que le has confiado un secreto.


A los amigos sólo los separa la distancia, no el corazón. [...] todo amigo fue en su día un desconocido.



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