martes, 27 de febrero de 2018

Caminatas de dos amigos.


-Hola.
-Hola.
-Te desperté.
-No. Estaba...
-Escribiendo. No recordaba que las noches son tu refugio para escribir.
//Se hizo un silencio en el que la respiración de ambos, el rasgueo de un gato, el viento diciéndole secretos al árbol que estaba cerca de la ventana de él y un abanico en la sala de ella se comunicaban//
-Y bien, ¿cómo estás? //Por fin le pregunta él a ella//
-Bien, gracias. Es sólo que... Aún somos amigos, ¿verdad?
-Creo que lo dejé bien claro la última vez que hablamos.
-Si, pero de eso hace dos años. Muchas personas cambiamos mucho en dos años. Sé que tú no eres una de esas personas pero...
-No, te equivocas, yo he cambiado en estos dos años. ¡Vaya que si he cambiado! Pero hay cosas que permanecen, sentimientos; y mis sentimientos hacia ti así pasaran 50 años y no te viera seguiría sintiendo lo mismo que sentí cuando te miré por primera vez.
-¿Quieres salir conmigo?
-Claro, por qué no. ¿Cuando quieres que nos veamos?
-Ahora.
-¿Ahora?
-Si. Ahora.
-Pero a esta hora no encontraremos nada abierto.
-Lo sé pero, no sé, es sólo que necesito hablar contigo, podríamos sólo comprar café en alguna maquina automática y caminar por la ciudad hablando del pasado. Necesito que me hagas recordar lo feliz que era antes, antes de que el presente tan agobiante me aplaste y la ansiedad de un futuro incierto me mate. Sólo te pido por favor que...
-Sabes que nunca pregunto nada. Lo que tú me quieras decir yo lo escucharé sin prejuicios.
-Lo sé, por eso te necesito. Y te extraño.
//Él rie. Ella pregunta//
-¿Qué?
-Nada. Es sólo que, recuerdo que odiabas hacer esas largas caminatas conmigo.
-Es cierto verdad, odiaba las dos cosas. He cambiado, ahora me parezco más a ti.
-Eso es un halago o un insulto.
-Un halago. Sabes, con el tiempo uno extraña las cosas mundanas y cotidianas de las personas que más amas en la vida, de ti extraño eso, caminar a tu lado. Tú siempre serás una de las personas que más he amado en la vida, y que nunca dejaré de amar. Eres la única persona que nunca dejaré de amar, no tienes fecha de caducidad en mi corazón.
-Sabes, el caminar a tu lado siempre fue el mas grande de mis placeres mientras estuve contigo, el saberte ahí, sentir tu presencia en esa corta distancia que nos separaba, sin que necesitaras todo el tiempo de mi presencia para poder caminar juntos. Cuando necesitabas de mi mano, o de mis brazos, o que te besara, tú venias a mi, recuerdo que a veces me decías que por qué no era cariñoso contigo, por qué no estaba todo el tiempo junto a ti, pero sólo era que yo no te quería prisionera, no quería quitarte tu opción de elegir, yo siempre te quise libre, y que aun siendo libre vinieras a mi por voluntad, a tomar con esa suave piel mi mano.
//Ella ríe y dice//
-¿Mas placentero que hacerme el amor?
-Solo por muy poco, pero si, incluso prefería mas caminar a tu lado que hacerte el amor.
//Un nuevo silencio. Ella piensa que puede estar escribiendo, o vistiéndose. Ella hace una pregunta que sabe que no debe de hacer//
-¿Hay alguien contigo Juan?
-Ahora, si; mañana no sé.
-Y eres feliz.
-Si. pero... Supongo que era más feliz cuando estabas conmigo. (Supongo que si. Aunque omitiría información importante si no te dijera que era mas feliz cuando estaba a tu lado)
-Fui una...
-No fuiste nada, las cosas pasaron como debían de pasar.
-La ley de Murphy. ¿Llevaste a esa chica a nuestra cafetería?
-No. He aprendido a conocer nuevos lugares, no puedo volver a lugares donde estuve contigo, al menos no acompañado. Me hubiera encantado descubrir nuevos lugares contigo, llevarte a todos mis nuevos sitios favoritos.
-Podemos hacerlo ahora, de noche, sin gente. Vamos, paso por ti en veinte minutos. ¿Qué dices?




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