domingo, 5 de noviembre de 2017

Viajes y la carretera.


He de confesar que soy muy mal copiloto, pero no puedo dar por perdida toda mi experiencia en el puesto de segundo al mando en la carretera.

Siempre he sido mas espectador que otra cosa en la vida, y en los viajes no es la excepción. La verdad nunca he sido un gran platicador cuando voy en la carretera, y esa es una de la principales funciones del copiloto, tratar de hacer siempre platica al conductor para que este no se aburra, este alerta, y no se quede dormido mientras maneja, (una de mis teorías es que yo he muerto dos veces en la carretera, una vez en una vida pasada, y otra en esta vida, pero luego les escribo sobre este tema tan loco) los primeros años en los que salia mucho a carretera la verdad me costaba mucho mantenerme despierto todo el trayecto, por lo general siempre iba dormitando, años después el tiempo se me iba tomando fotos, y años mas tarde, ya que comprendí que la naturaleza y las personas no deben de ser fotografiadas, se me iba la mayor parte del trayecto contemplando todo lo que encontraba en la carretera, coches, animales, nubes, lluvia, cactus, cerros, nubes, amaneceres, atardeceres, estrellas. (hoy día se podría decir que mis fotografías se componen mas que nada de detalles y momentos -aunque también hago retratos improvisados-)

Y digo la mayor parte porque a raíz de que entendí esto, antes de esto incluso no voy a decir que no platicara con el conductor en turno, porque he de decir que la carretera la he compartido con muchas personas, pero digamos que las pláticas que sostenía no eran ni tan largas ni tan profundas, solo eran para o pasar tiempo o rellenar el silencio, otra de las cosas que he aprendido con los años es ha saber que el silencio es de las cosas mas valiosas que nos quedan en la vida, un verdadero lujo a veces quien tiene la oportunidad y se lo puede dar, en aquellos años no lo entendía pero ahora si, pero cuando empece a disfrutar de la carretera y no me enfocaba a querer capturarla y congelarla, sino recordarla y vivirla empecé a tener mejores pláticas, y viajes, que por muy cortos o largos que fueran se hacían ligeros, y los recuerdo perfectamente, gracias a las pláticas, y ciertos detalles.

No profundizaré mucho en las pláticas que tuve y he tenido en la carretera, solo mencionare algunas cosas, por ejemplo una plática de tres horas sin parar en un camión de Durango a Santiago Papasquiaro con mi querida prima, después de vernos por primera vez después de tres años, recuerdo también aquella plática con Carlos sobre las viejas novias, y cuando recogió a una chica en Las Pocitas, también recuerdo una plática con el sobre un asunto que involucraba a una mamá, su hija, y la novela de Sin Senos No Hay Paraíso, recuerdo también una plática que no sucedió en el coche, pero que si sucedió en la carretera, mientras parábamos a medio desayunar en San Bartolo, empanadas, burritos de machaca, frijoles y queso fresco, y un jugo natural, cuando aun no tomaba tanto café, recuerdo también las pláticas de don Porfirio y doña Julia mientras yo me quitaba atrás del carro mis DCSHOES cuando íbamos a Cabo, la vez que se nos cayó la mercancía en San Francisco y en Los Barriles a mi y a Victor, tengo muy presente el brillo de las estrellas de Miraflores y de aquel viaje que se nos hizo tarde de regreso de Cd. Constitución mientras descubríamos aquella estación de radio. San Carlos, El Triunfo, la vez que nos perdimos en San José con Roberto, la forma de conducir de don Chuy y del patrón, los atardeceres que me tocaron con el primo Serch cuando íbamos por aceite a Costco y nos regresábamos por Todos Santos, las pláticas con don Fernando que me decía que aun estaba muy joven y que me faltaban muchas cosas por vivir (mismas pláticas que ahora tengo con el buen Fran, yo haciendo ahora la parte del viejo) pláticas cortas con Benjamin sobre las hermosas mujeres precisamente de Santiago Papasquiaro (de donde era su suegra), con el Federal.

Como les digo, son detalles, detalles los que recuerdo, de algunas otras recuerdo muchas cosas mas, pero esas me las guardo para mi. Esperando tener mas viajes en carretera, ya sea como copiloto en algún carro y camioneta, en algún autobús ya sea solo, acompañado, o conociendo a personas que se sienten a mi lado, en la cajuela de un trailer, de raite; preciso seguir recorriendo muchas carreteras mas, nuevas, las mismas, repitiendo con personas de siempre, reencontrándome con otras, conociendo nuevas personas, nuevas formas de pensar, nuevas voces, nuevas miradas; sigo y no paro, el día que pare sera para ya no respirar mas.

Ahora les comparto algunas fotos de mi más reciente viaje, traté de sacarle algunas fotos a la Sierra de La Giganta y a los valles de Cd. Constitución. Pero la verdad es que casi todo el camino fue contemplación, escuchar música, compartir el silencio con la familia, los viajes que uno atesora son los que se deciden en un ratito, en una mañana y no duran más de 72 horas.



















capturas de ida
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Capturas de vuelta









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