jueves, 1 de septiembre de 2016

Abelardo y Eloisa


-Él la veía como si fuera lo único en el mundo. Como una revelación del sueño de verano que tuvo en la infancia. Veía los secretos que escondía bajo la ropa, secretos que los demás no conocían de ella mas que ella y él. La juventud aun les sonreía a ambos quizá por eso lo veían todo tan intangible, tan etéreo; sabían de la existencia corta que tenían, y lo que aquello era, pero que no seria para siempre. Quizá por eso se amaban tanto, ellos comprendían perfectamente lo que Neruda había querido decir con aquel: "Para que nada nos separe, que nada nos una".

Jóvenes escondidos en alguna cueva de alguna playa de algún lugar del mundo aunque no habiten acá, ellos vivían en un mundo propio, en un mundo lejano del nuestro, se les veía caminando por las calles de un pueblo pequeño a la orilla de la tierra que colindaba con un mar igual de pequeño, pero en realidad lo que ellos hacían era correr, sus mentes colisionaban -aun- sin tener la necesidad y la necedad que tienen los humanos de desnudarse. Se soltaban las manos y sus ojos se unían para hablar de sus desmayos, de sus suspiros, de sus orgasmos, pero sobre todo de sus silencios. Ellos jamás hablaban de la gente mala que vivía allá afuera donde no podían tocar sus sueños, de esa gente que la gente no deja de mirar en sus aparatos que los hacen ver fantasías y "realidades", ellos no hablaban de dinero, pues sabían que la vida se componía de momentos y de historias, jamás de dinero, o es que acaso alguien después de haber pasado unas grandiosas vacaciones regresa hablando de cuanto dinero gasto, me niego a creer que haya gente así. Para ellos no existían esas cosas toxicas que hacían daño a la vida, no al mundo y su gente, no importaba ni valía la pena aquello que no te dejara un dolor al dejarlo o una sonrisa al recordarlo, esos momentos que ellos se empeñaban llenaran su vida mientras aun respiraban, mientras aun se podían mirar a los ojos mientras tomaban un café al amanecer. Para ellos el pasado por algo se había quedado en el pasado, y el futuro no tenia garantía, ¿Qué importancia podrían darle ellos que entendían tan bien la vida y el amor para hablar del mañana si tenían, en ese justo momento lo que mas amaban estaba en sus brazos.

Sabrá el destino y la "causalidad" si tenían nombres, yo los llame Abelardo y Eloisa.











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