lunes, 1 de agosto de 2016

Gracias....



A.Q.C.

Dicen que hoy día las cartas ya no sirven de nada, quizá tú seas una de esas personas que piensan eso, pero ya me conoces, aunque hace años que no nos veamos me conoces mejor que nadie, y aunque ya no sea el mismo, sabes que esta carta más que para ti es para mi. A pesar de la negativa que has mostrado siempre a que publique en mi blog cosas de mi vida aquí estoy de nuevo plasmando algo tan íntimamente como lo es mi corazón y el recuerdo de ti, sólo me queda eso, los recuerdos y el pasado, aunque me importan; esos ya no los cuento.
Algunas cartas son largas y son para informar lo que ha acontecido en un determinado momento, el tiempo en que el remitente y el destinatario no se han mirado, o no se han escrito, pero algunas otras, y estas son mis favoritas, son las cortas que simplemente llevan el sentimiento de saber que el que lee siente con tal pasión que el que escribe sobre esos sentimientos que los unen; pues bien, esta carta no es ninguna de estas dos cosas. Dicen que algunas cartas son simplemente para agradecer, y creo que esta es una de esas cartas.
Sin siquiera saberlo yo durante mucho tiempo fui feliz por el simple hecho de saberte ahí, y aún lo soy; aún sin tú saberlo ahora. Hay una frase que hace un tiempo leí y al hacerlo no pude evitar acordarme de ti. Esta frase decía: "Si la historia hablara diría que éramos el uno para el otro".
Las mujeres en mi vida nunca llegaron en abundancia, supongo que en un principio porque no las necesitaba, o no las buscaba; muchas primas y muchas tías en mi vida desde siempre no me hacían necesitar ni querer algo más, pero era un niño, era un joven, que sabe uno a esa edad; pero aún así tú llegaste y conocí eso que no había conocido hasta esa mañana que te miraba sonreírme, ni siquiera puedo describir lo que fue aquello; si tan sólo pudieras ver la sonrisa de tonto que tengo al escribir esto. Siempre te consideraré mi primera y última amiga; aunque no hayas sido ni la primera ni la última; siempre te consideraré mi única chica, aunque no seas la única; y siempre te consideraré mi más grande amor; aunque ahora ya no lo seas. Muchas amigas llegaron a mi vida y cada una de ellas, al menos de las que en realidad recuerdo [porque en la vida se van perdiendo nombres, rostros, personas, es imposible que todo sea tan poderoso para mantenerse siempre en tu memoria] siempre traían algo de tí, Carmen tenía esa manía de darme comida en la boca, la chica de los ojos verdes cuyo nombre no me acuerdo tenía tu aliento alcohólico tan sensual y tu mala forma de hablar, Carolina tu excelente gusto musical y tus ratos de seriedad, Margarita tu manera de mirarme cuando no pensando en nada pensabas en todo y tus cejas pobladas, Lupe tu manía de reírte siempre de mi (o de todo o que decía) Martha tu mala decisión de escoger novios, hasta que llegó el indicado. Claudia tenía tu piel blanca, Citlali tu manera de enojarte, Miriam tus labios, La chica del cerro tus senos, Selene tu manera de llorar, Lorena tu gusto por platicar, Lizeth tus gluteos, Bibiana tus ojos, Ana ni siquiera existe pero muchos años después adoptó tu manía de pintarte el pelo de todos los colores, tu letra bonita y tus dibujos, aquella chica de la iglesia, ella tenía tus pies, la chica de la fiesta infantil a la que entramos sin habitación mis amigos y yo eras tú, pero morena; ni siquiera te conocía aún, y ya sabía que eras tú, aquella vez pude haber bailado contigo como siempre lo quisiste sin haberte dado cuenta, pero no lo hice, ni con ella ni contigo, de Estefania no te digo nada porque te puedes poner celosa, Valeria; pues que te digo, Valeria eres tú, como puedes ser Yolanda, o Penélope, o Noelia, puedes ser tantas y a la vez una y ninguna, eres el petricor. También siempre te recordaré como mi mejor amigo, aunque el puesto de mi mejor amigo tenga muchos nombres dependiendo la época de mi vida.
En resumidas cuentas quiero agradecerte por seguir estando conmigo, aunque nunca más lo estés, te agradezco por ser todas las mujeres que ha habido en mi vida, mientras todas las mujeres que pasaban por mi vida eran tú, reales o no, sabiéndolo o no [tú y yo]; te agradezco por haberme visto aquel día, por haber platicado conmigo las pocas o muchas veces que platicaste conmigo, te agradezco por los amigos en común, por los amigos que llegaron después de que nos separamos, por haber hecho de aquel lugar nauseabundo el mejor lugar del mundo, el mejor recuerdo; el haber sido parte de mi infancia, en cada una de mis niñeces, presente o no, de mi adolescencia, de mi juventud; pero por sobre todas las cosas te agradezco aquel beso, aquellos besos; te agradezco el que por sobre todas las cosas, sobre el amor, el enojo, el excepticismo, la inseguridad, la inocencia, las tonterías tuyas, las tonterías mías, tu intolerancia momentánea, mi indiferencia momentánea, el no entenderme, el no entenderte, el dejarte sola, tu distancia, la cercana y la lejana; siempre hayas sido mi amiga.

P.d. Quizá el tiempo nos ayude a entender que diez minutos de gloria y de "monte" al día no son suficientes para vivir. O quizá, sólo quizá; al final de nuestros días lleguemos a aprender que era a lo único que podíamos aspirar para ser escasamente felices.








2 comentarios:

  1. Me considero afortunada por haber podido leer esta carta, por haber podido navegar por cada línea, por cada palabra.
    Es preciosa, Johnny.
    Un abrazo.

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  2. A mí me encanta escribir y recibir cartas, espero que a quien corresponda esta carta, también.
    Al empezar a leer me has hecho sonreír, he sentido cada una de tus palabras y las he sentido tanto que hacia el final de la carta he sentido presión en el pecho y algo de nostalgia. Me encanta cuando un texto me llega de esa manera.
    Pereza me encanta y "dos gotas" es una de mis canciones favoritas, no sabes la de veces que he llorado mientras la escuchaba a través de los auriculares.
    No me enrollo mas, precioso texto.
    PD: aunque he estado ausente en blogger no he dejado de leerte, ahora vuelvo a la carga con los comentarios.
    Un abrazo.

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