lunes, 28 de marzo de 2016

Semana Santa


Memorias de semana santa.

Lo primero que viene a mi mente en estas fechas, o si alguien me preguntara que es lo que más recuerdo sobre estas fechas de semana santa, sin duda alguna yo respondería que a mi abuelita materna. (Q.e.p.d.)
Alguna vez ya les había hablado de ella en esta entrada, pero la semana santa siempre me hace recordarla de una manera muy afectiva y especial. Me hace recordar mis primeros años de vida de los que tengo entera memoria, por ahí de los siete años en adelante, (de ahí para atrás sólo son hermosas visiones borrosas que a veces yo me cuestiono si serán reales o no) recuerdo su rostro y sus ojos iluminarse cuando llegaban mis tíos que vivían lejos de la ciudad, unos en otra ciudad u otros en otro país, (primero cuando aún podía ver antes de perder la vista, después aun sin ver con tan sólo oírlos su semblante cambiaba por completo) la llegada de esos primos que apenas y conocías pero que siempre te hacía tan feliz verlos porque tu abuelita te decía que eran tus primos, recuerdo a todas las tías metidas en la cocina haciendo comida como para todo un ejercito o como para comer tres días sin descansar, a los tíos (que no eran tantos como las tías) tomando tranquilamente cerveza bien helada mientras compartían anécdotas de trabajo y viejos tiempos, mientras se planeaba el día de campo del viernes santo que por lo general se hacía en alguna presa en el estado o en el mítico "Pueblito", y a mi abuelita acomodando a los nietos más pequeños a los pies de su cama para ver todo el día las películas que pasaban en la televisión sobre la biblia y la vida de Jesús. (Gracias a ella nació mi amor por Ben-Hur, una de mis películas favoritas de todos los tiempos).

Recuerdo la emoción de aquellos días previo a el día de campo de los viernes, a veces los amigos cercanos nos acompañaban, muchas veces los vecinos se juntaban con nosotros y todos nos íbamos juntos en las camionetas de los grandes intercambiándonos de camionetas para que no viajáramos sólo con la familia, desde antes del viaje la interacción con el rival era elemental. Las caminatas de exploración, reconociendo nuevos terrenos, meternos en el riachuelo o en el lago o en la presa en cuestión, los juegos de futbol y a "la quemada", las canciones de los discos Warning y American Idiot de Green Day, Para ti con desprecio de Panda, Memo Rex Commander de Zoe y el Lincoln dorado del Erick y los locos de Lomas esas semanas previas a las últimas vacaciones de Semana Santa (y aquella tarde en El Pueblito y la visita a su casa con el Martin) después vino Arcade Fire. Las pláticas de los mayores y los ancestros de como en San Miguel de Cruces la semana santa se vivía en ayunas por las mañanas rezando en aquella colina verde que daba a la iglesia (lo de la colina verde dependía de en qué mes tocara la semana santa, aunque bueno, también en aquellos años el clima no estaba tan desequilibrado como en el presente) la quema del Judas, las historias y tradiciones de los amigos que eran de otras partes sobre sus danzas, sus visitas a los templos, en esos días que uno no salía y las vacaciones permitían seguir en la calle en las casas de alguien más, los chiles rellenos, las torrejas de camarón en chile rojo, el pescado empanizado (muchos acá dirán que esta clase de comida es muy típica de todos los días, y en realidad es verdad, pero por alguna desconocida razón al menos para mi en estas fechas me sabían "endiabladamente" mejor) el no comer carne desde semanas antes los días viernes, la toma de ceniza, las lentejas, los "chuales", los garbanzos, las habas (los que comían).
Todo este conjunto de detalles hacían, e hicieron en aquel tiempo y hoy día de que esos días sigan siendo hoy día mis memorias y recuerdos y fechas favoritas, con los años vienen otra clase de vivencias y recuerdos que también son especiales y muy placenteros de disfrutar y de recordar, pero las vivencias en la infancia definen la clase de personas que seremos, gracias a nuestras familias, y yo no puedo más que agradecer muchas buenas cosas que todos ellos me enseñaron y fomentaron en mi, aunque algunas de esas enseñanzas se hayan desvanecido en el agua del mar.

2 comentarios:

  1. Puede que algunas se hayan desvanecido en el mar, pero estoy segura de que la inmensa mayoría permanecen en ti porque es imposible que todo lo que has descrito de forma tan enternecedora, tan arraigado en tus recuerdos felices, se pierda. Tienes suerte de haber tenido esas vivencias tan nítidas y tan presente aún en tu vida.
    Esas vivencias de la infancia, indudablemente nos conforman y definen.

    Un beso, Johonny AntuHap

    P.D. Desde cuando aparece lo de Johnny A. no me había dado cuenta antes???

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    1. Gracias por tus palabras Carmela, en definitiva pienso igual que tú con respecto en que la infancia define mucho de cómo percibimos la vida en los años que vienen. Con respecto a lo de Johnny AntuHap hace un par de semanas que vinculé mi cuenta en Google+ con el blog, por eso ahora aparezco así.
      Dos besos de regreso para ti.

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