miércoles, 18 de noviembre de 2015

Claudia


¿En qué piensas Juan?
En nada, ¿por qué?
No sé, es sólo que siempre estás tan callado, como pensando.
Quizá será que soy muy serio.
Quizá, o quizá sea también que en realidad si estás pensando en algo, sólo que no sabes en lo que estás pensando.


¿En qué estás pensando?

Era una pregunta que muy habitualmente me hacía Claudia, mirándome desde su silla al lado de la caja registradora interrogando el porqué de mi silencio tan absorto y profundo cuando estaba sentado en la barra o mientras estaba enfrente del mostrador escribiendo algunas lineas tratando de componer música en aquellos años en servilletas o detrás de las hojas de publicidad que dejaban cada semana donde venía nuestro negocio junto con otros que jamás llegué a conocer. Esta pregunta sólo me la hacía cuando yo estaba de su lado, ya que mientras yo estaba trabajando de mi lado ella nunca cruzó salvo por algo realmente necesario o cuando me hablaba cuando había que cocinar algo, no era como esa Nanci que en cualquier momento mientras uno estaba lavando los cuchillos llegaba por atrás para abrazarte, o esa Vicki que llegaba con un vaso de agua de horchata o alguna infusión de yerbas para la buena alimentación mientras te decía lo flaco que estabas, o esa Ale que quitaba el recipiente del pan de la banca donde lo poníamos para sentarse junto a ti y recargar su cabeza en tu hombro o que se ponía a humectarse los gluteos con tanta naturalidad frente a ti, nunca le gustaba cruzar ni mucho menos ir a platicar mientras trabajaba, le gustaba mantener esos limites de espacio de trabajo, y yo; aunque creía en los limites que debe haber entre persona y persona, esa regla en lugares públicos nunca me gustó respetarla.

Y siempre que Claudia me hacía esta pregunta por lo general la respuesta solía ser la misma de mi parte:
"En nada."

Y en aquellos años así lo creía, pero la verdad era que en qué cosas no pensaba. No pensaba en ella, eso era seguro, y no porque no fuera atractiva, era una de esas mujeres con una clase de belleza rara, única, que he tratado de describir y emular en algunos personajes que he escrito dentro de mis historias, pero que pocas veces logro tan a la perfección como uno lo puede llegar a ver y experimentar en la vida real. Tenía los ojos verdes, era de tez blanca, siempre estaba leyendo, ella me presenta tres de los libros que más he disfrutado leer y uno que se ha convertido en uno de mis diez libros favoritos, El Retrato de Dorian Grey. Precisamente pensaba en ese tipo de cosas cuando estaba con ella, en cosas que platicábamos habitualmente cuando yo no estaba callado, cosas que me mostró y que me enseñó, como su amor por "Numb" y que era la única canción que había logrado aprender a tocar en el piano, algunas de sus aventuras con su amiga Victoria, aventuras algunas divertidas, otras no tanto, otras tan inverosímiles que me llegaba a preguntar a mi mismo como me podía contar esas cosas, quizá lo hacía sólo para hacerme hablar a mi también, siempre trataba, casi nunca en vano de sacarme de esos silencio y hacerme hablar, aunque fuera también historias tontas, sin sentido, pero por lo general siempre eran charlas en verdad muy significativas y profundas, que empezaban con tonterias, recuerdo que en veces me hacía algunas preguntas tan absurdas, que yo pensaba "En realidad me acaba de preguntar eso" pero sin duda es algo que agradezco, porque sin ser quizá una de las conexiones o lo podría decir con toda certeza de mi parte, amistades que más significado tengan para mi, si era una amistad y una conexión diferente y única, y eso yo no lo agradezco, porque como ya lo he escrito en otra ocasión, el amor no se agradece, pero si me siento muy feliz de aquel tiempo que tuve el privilegio de vivir en el que conocí a gente tan importante para mi y que me enseño lo que es el mundo en verdad, una diversidad sin sentido. Claudia es una chica que no sólo me influenció y me inspiró en aquel tiempo, incluso hoy día cada vez que me pongo a escribir alguna historia ficticia, trato de encontrar un personaje que tenga algo de ella, una chica como Ana que todo el tiempo esté provocando la risa y la plática con sus preguntas en doble sentido o sin tapujos, o esa Sofia de ojos hermosos, pero como ya lo he dicho, una vez que conoces una persona como Claudia en la vida, y tratas de preservar algo de ella en la ficción, pocas veces se logra el objetivo, quizá puedas pasar toda tu vida escribiendo, o quizá no, pero personas como ella, no se emulan, y por eso, por la autenticidad de cada persona en la vida, por eso si agradezco.

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