martes, 9 de junio de 2015

El Principito (Quien dijo que la Biblia es el libro mas valioso del mundo)




Hablar de mi amor por El Principito sería como hablar de mi amor por mi infancia, o mi amor a mi imaginación, o a las películas de Woody Allen, o a los poemas de Benedetti o las novelas de Cortázar o los cuentos de Borges, o como hablar del amor que siento por mi familia; es un amor que no tiene en realidad noción de tiempo, es un amor casi incondicional y que nunca expirará. Y es que pensar en un libro que ha sido traducido a más de doscientos idiomas y que durante generaciones y generaciones a iluminado, reconfortado, enseñado, ayudado a dormir y soñar con el niño de las estrellas tanto a niños y adultos sólo podría venir a nuestra mente solo uno: El Principito.

Sería tonto de mi parte platicarles la trama de este libro porque sinceramente no creo que haya persona en el mundo que no haya leído El Principito (o en su defecto visto la película, que por cierto se empiezan a correr rumores de que pretenden hacer una nueva versión). Escrito por un loco francés (Las personas locas son las mejores) llamado Antoine de Saint Exupéry, amante del vuelo hace tantos años como para contarlos, desde su publicación (en 1943, un año antes de la muerte del autor, se dan cuenta lo cerca que estuvimos de perdernos este libro tan, aunque pequeño en páginas, tan grande en contenido y amor; pero todas las cosas llegan a su tiempo, cuando tienen que llegar, no antes o después) y la dedicatoria que le da a este (de lo más valiosa, tanto como el libro) ha sido ya referencia e influencia para muchos escritores, tanto para lectura infantil como general. Recuerdo la primera vez que leí por completo El Principito, (y digo la primera vez que lo leí completo porque ya antes, siendo más pequeño entre seis y siete años en los libros de texto de primaria venían fragmentos de capítulos de El Principito, en el que me topé con el amigo zorro y supe que ese amor empezaba aun sin saberlo) tenía doce años, el libro estaba en la biblioteca de mi salón, en aquellos años no era muy común tener una biblioteca por cada salón de clases, pero en el nuestro había una, y entre tantos libros que había ahí, tantos que me empezaron a abrir los ojos y el horizonte desde muy pequeño (incluso aun guardo alguno) ahí estaba El Principito, y desde que lo leí (en sólo un día, de hecho siempre que lo leí que son como dos veces al año lo leo en un solo día para que me limpie intensamente el alma) me enamoré de él.

Y es que a veces me pongo a pensar en todos esos niños que al igual que yo han sido despertados con esta historia en todos estos años, que serán hoy, muchos serán aviadores, o abogados, o artistas, o cazadores; no sé. Habrán escrito algo que les haya despertado el niño de las estrellas, yo mismo hace algunos años justo el día de mi cumpleaños ayudándole a mi pequeño hermano a escribir un cuento recordando este libro escribí una historia similar, es el único cuento que me he atrevido a escribir.

Pero ahora quiero hablar de una historia en particular, y de uno de esos niños que soñó y despertó con El Principito en especial, y de este libro si quiero hablarles porque no es tan conocido ni tan importante como El Principito pero probablemente tenga una carga de sabiduría y de amor igual que este. El libro se llama "El Regreso del Joven Príncipe" de Alejandro Guillermo Roemmers. Publicado en el año 2000, principalmente como regalo para amigos y familiares con los ahorros del mismo autor, pero después de recibir halagos al por mayor de las personas que lo habían leído gracias a que sus mismos amigos y familiares lo iban pasando de mano en mano a otros amigos, fue que se decidió a buscar una editorial para publicarlo, y no fue hasta el año 2008 bajo la mano de Editorial Sudamericana que por fin lo pudo publicar. La historia nos lleva de la mano de un hombre (quien presume ser de alguna manera el autor así como Exupéry lo hizo también en El Principito) que viaja por una carretera solitaria que atraviesa la parte sur de Argentina en La Patagonia. (Que en la carta inicial del libro, el sobrino nieto de Exupéry que escribe el prefacio nos dice que éste empezó a escribir y crear gran parte de la historia de El Principito en Argentina y que nada le extraña que las altas montañas de la cordillera de los Andes sean los picos desde donde el principito gritaba y escuchaba su propio eco, así como no le extraña que un argentino se haya vuelto a reunir con el mismo niño de las estrellas unos años después) Mientras conduce ve a la orilla de la carretera un bulto que al irse acercando más se da cuenta que es una persona, cuando detiene el coche para ver de quien se trata se da cuenta de algo muy poco usual, al ver a una persona arropada, durmiendo a la orilla de la carretera uno se imaginaría a un vagabundo, o alguien hambriento o con un aspecto de preocupación, pero lo que ve es todo lo contrario, es un pequeño joven con un aspecto tan lleno de paz, de ternura, con una capa tan larga y morada y un cabello color trigo dorado y largo, este lo recoge y lo sube a su vehículo, pues aunque no parecía en apuros hubiera sido inhumano de su parte haberlo dejado ahí. Así es que una vez que el joven se despierta y empieza a hacerle preguntas, más el joven a el autor que el autor a él, se va dando cuenta cada vez más que quizá él ya conocía al joven de algún sueño que tuvo alguna vez de niño y ha olvidado. Así que cuando él le dice que va buscando un amigo que conoció hace mucho en un desierto sabe que si es él, y que ha vuelto a La Tierra para poder regresar a su planeta. Así que se embarcan en este viaje en el que el joven príncipe nos vuelve a dejar enseñanzas que solo el podía dejarnos, la carretera, un perrito, unos niños en un hotel se vuelven cómplices de esta aventura a su manera, unos más otros menos pero para el joven príncipe toda marca es importante. Y es que la verdad aunque El Principito nos deja un gran sabor de boca el final es muy triste, ya que lo vemos partir de una forma que nos hace extrañarlo y llorar, pero Roemmers nos regala un final tan lleno de esperanza que nos hace creer que el joven príncipe cualquier día podría regresar a la tierra o incluso nos hace creer que nunca se va y que está entre nosotros volando en el cielo en ese avión rojo que ahora seguramente sabrá pilotear para volver a componer este mundo. Un libro lleno de amor que la verdad no es fácil de conseguir, a mi llegó por suerte y no creo que se vaya jamás, así que si tienen el modo de poder conseguirlo en verdad háganlo y háganse un favor, al final lo agradecerán, no espero que a mi sino al par de genios que han creado estas hermosas historias y regálenselos a esos niños que seguro aun viven dentro de ustedes y si tienen hijos dénselos también a ellos. Pienso en Exupéry y en lo contento que estaría de saber que el principito que tanto quería si volvió a La Tierra como el quería pero ya no pudo estar para recibirlo, aunque uno nunca sabe, quizá en su próxima visita ambos vengan juntos.


¡Entonces sed gentiles! No me dejéis tan triste: Decidme pronto que él ha vuelto.









Estos son los míos

Ahora les dejo hasta acá mero abajo el trailer de la película que saldrá este año en cine como una adaptación más de esta maravillosa obra, en la ahora aquel viejo piloto enseña a una niña sin sueños y que sigue el agobiante mundo de los adultos la historia merosa en la que encontrará algo más que la amistad. (La cual me ha parecido una genial manera de rendirle homenaje más que a la historia en si, a el hombre que nos regaló su testimonio al ver a ese rubio y tierno niño de capa y cabellos rubios y rizados.


2 comentarios:

  1. Una entrada atrapante, lo que cuentas y como lo cuentas. No conocía para nada el libro El Regreso del Joven Príncipe, pero me has creado las ganas de buscarlo y leerlo.
    Un abrazo

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    1. Quizá sea por el gran amor que siento por El Principito, que como lo narro, es de lo más sincero y llenador. Con El Regreso del Joven Principe al principio fui un poco escéptico y no esperaba gran cosa de él, pero me parece que le da un final que Exupéry habría aprobado, aunque claro está no es tan fuerte ni esperes tanto como en el principito, a mi llegó por un golpe de suerte pero después quise encontrarlo para regalarlo y mi busqueda fue inútil, ojala y tengas mejor suerte tú. Un abrazo y perdón por la demora al contestar.

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