miércoles, 24 de diciembre de 2014

Bitácora de viaje de un hombre de 25 años




A lo largo de mi vida he vivido realmente maravillosos, inimaginables y sobre todo irrepetibles momentos acompañados con las personas que tenía que estar y a las cuales en verdad aprecio, pero la verdad es que nunca compartí con nadie más que con la vida. Y no quiero que me malentiendan o malinterpreten mis palabras, he disfrutado de cada segundo, cada momento, cada cuadro, cada instante con las personas que he estado y he compartido momentos felices, quizá algo más que una mirada o quizá no, soy un ferviente creyente de que cada persona que conocemos en esta vida no es por casualidad, cada persona viene a enseñarnos y dejarnos algo, quizá algo bueno, quizá algo malo, o porque no quizá algo divertido. Bien lo dijo Borges, porque Borges lo sabía todo, al igual que Cortázar cuando este dijo: "Cada persona que pasa por nuestra vida es única. Siempre deja un poco de si y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejarán nada. Esta es prueba evidente de que dos almas no se encuentran por casualidad". Y la verdad he de confesar que mi compañera me dejó donde pude y he podido conocer a las mejores personas del mundo (sin afán de ofender a nadie pero es verdad)
Si el día de mañana, o incluso hoy muriera, y al llegar a cualquier lugar al que se tenga que llegar después de la muerte (si es que hay un lugar) y una persona, luz, energía, o simplemente una vieja voz conocida dentro de mis sueños la cual hubiera olvidado por el paso de los años, me preguntara que cual fue el minuto más feliz que viví en mi vida, o el más valioso de toda la historia de la humanidad, o del mundo al cual a veces no lo vemos como lo que es, miseria, hambre, sufrimiento, dolor, pero un mágico lugar en el que uno todavía puede tener la fortuna , la sencillez, la OPORTUNIDAD, y sobre todas las cosas, el valor para aún enamorarse (eso es lo que aún hace que este mundo valga la pena, volver a enamorarse de lo verdaderamente importante, o sea la vida, este mundo es una OPORTUNIDAD) Enamorarse de un atardecer, de una luna, de una flor, de una foto, de un par de pequeños hermanos protegiéndose y cuidándose, de una mujer, de unos ojos color café marrón. Si esa voz se acercara a mi oído y me hiciera esa pregunta, seguramente y con toda seguridad les puedo decir que le contestaría: "cada minuto de mi jodida vida" ( si gustan pueden omitir la palabra con Jota "J" :) )
Y es que muchas veces cuando acabamos de vivir un momento muy feliz no nos damos cuenta de la dimensión que este evento en verdad tiene, muchas veces no pensamos ni remotamente que ese puede ser el último momento feliz que tendremos en nuestra vida, no lo vivimos como tal y es porque esperamos lo mejor para después, para el final. Tal vez porque estamos muy ocupados compartiéndolo con personas que no lo estén viviendo en carne viva con nosotros, y eso está bien, por eso debe de ser bendito el internet y todo lo que tenemos hoy en día para estar cerca de esos seres que no tenemos cerca, aunque a veces exageremos un poco; aunque también he de aceptar que no con todos los momentos se puede sentir uno con este éxtasis, pues aunque quisiéramos siempre habrá unos mejores, y unos no tantos, pero también son vivencias y parte de nuestro valiosísimo tiempo y línea de vida. Aunque también cabe la posibilidad de que la razón por la que no nos damos cuenta de la dimensión que tiene cada vivencia que vivimos es porque estamos más ocupados de la presencia de otras personas en esos momentos (llámese alguien que nos gusta, o alguien que nos caiga mal, o por una cámara o por un teléfono celular (que oldies me vi al decir "teléfono celular" Ya les había comentado alguna vez que no pusieran atención a mis paréntesis verdad); es lo mismo cuando se trata de distraernos en vez de ver todas las posibilidades y opciones que tenemos para hacer de esa noche la mejor de todos los recuerdos. Alguna vez fui más joven y no fui excepción de todo esto, y aprendí mucho, y rápido (gracias a dios) por eso lo comparto ahora con ustedes, no es demasiado tarde para vivir cada momento como si fuera el último día de sus vidas, aunque falten muchos años para ese último gran momento.
Muchas veces éste tipo de momentos felices viven por muchos tiempo en nuestra memoria, otras veces sólo hasta que llega otro más reciente, igual, o mejor. Pero muchas veces a algunos de estos momentos o recuerdos lo sobrevaloramos de más, no los vemos con más realidad, con más determinación, muchas veces somos egoístas y momentos más pequeños pero tal vez con igual o más carga emocional que los anteriores no los valoramos tanto porque no fue igual al que nos hizo sentir más especiales. Recuerdo que cuando era pequeño (desde entonces aprendí esta lección y empecé mi relación más formalmente con la vida) jugaba con mis primos a cualquier cosa y si pasábamos un rato en verdad alegre, maravilloso; al día siguiente queríamos que este pasara exactamente igual, ya tendrán una idea de cuantas veces terminamos desilusionados, más yo que ellos, o eso creo (nunca sabes a quien le importan más los momentos felices, si a ti o los que lo vivieron contigo, una más de las bendiciones de la vida) pero fue de la forma en que poco a poco me di cuenta de que tratando de hacer que todo fuera como el día anterior, con cada regaño, con cada enojo, con cada risa o llanto propio o de algún primo, descubrí que de esta forma también se crean nuevos recuerdos, nuevos momentos. Nunca ocurre nada igual, jamás pasara lo mismo que está ocurriendo en este momento, cada oportunidad perdida, es eso, una oportunidad perdida, aunque vengan muchas más, y muy parecidas, ya no será la misma. ("La historia no se repite, pero rima" Mark Twain) Cuando uno crece y se hace más mayor se da cuenta que nada, como ya lo dije, pasa dos veces, nunca; eso sólo pasa en las películas. Los cineastas (es algo que siempre he creído) son de las personas que le rinden mejor tributo a la vida, pues siempre he creído que son personas muy desdichadas e inconformes (o por lo menos los verdaderos y buenos cineastas) pues crean su propia realidad, recrean una historia, crean esa realidad que siempre quisieron, quizá de ellos, que quisieron que hubiera pasado de determinada manera, y no se pudo, solo hasta que ellos pudieron llevarla al cine para enseñarle a la gente que si se puede vivir como uno quiere, y la verdad si se puede, pero hay que aprender mucho, hay que casarse con la correcta señores. Así como también los escritores y los que se dedican a cualquier otro arte son unos inconformes porque quieren cambiar la historia con lo que crean y contar una mejor, una donde haya un final feliz, una donde ya no haya que crear para no sentir el vacío y la desdicha de solo ser inmortales llenos de dolor, aunque necesitemos el dolor para de vez en cuando volver a recordar que no somos inmortales o que estamos muertos o en un sueño y todavía somos tocables, humanos, que todavía vivimos. O por lo menos los verdaderos artistas. Creo que me empiezo a salir de tema (como siempre lo hago) pero vayamos a punto. Saben es como cuando nos sentimos muy tristes, o nos pasa algo triste, por lo general en esos momentos evocamos y revivimos en nuestra mente inconscientemente otros momentos tristes, jamás otros momentos que no sean tristes, en vez de combatir los momentos tristes con momentos felices, los llenamos de más tristezas con viejas heridas, a excepción de que alguien llegue y nos los recuerde, esos momentos felices llenos de luz que nos ayuden a salir de esa ruta pasajera que es muy oscura, no como la noche o un día nublado, sino oscura como solo lo es la soledad. ("La mejor manera de alegrarte es intentar de alegrar a alguien" Mark Twain) Siempre necesitamos de alguien para volver a recordarnos que alguna vez fuimos felices aunque ahora no lo parezca y la tristeza esté más presente que nuestra propia muerte, siempre necesitaremos a alguien que nos implante esa idea (más que nada de eso se trata esta nota, de ayudar otra vez, si es que alguien lo necesita) quizá también nosotros los podríamos recordar solos, pero volverían a sucumbir ante el dolor latente, pero les apuesto y les aseguro que eso solamente ocurre si vamos o recordamos en específico a una persona, pues hoy quiero proponerles que ustedes sean esa persona, esa persona a la cual recordar cuando nos sentimos tristes, pues no cualquiera podría salir solo de una tristeza a veces más grande que nosotros, no siempre se puede. Además no sé ustedes pero yo siempre he preferido más volver a reír recordando viejos y buenos recuerdos en compañía de algún viejo compañero.
Y es que en algunas ocasiones, sólo en algunas ocasiones, no siempre, deberíamos de hacer este ejercicio que para mí ya es como una forma de vivir, y es este que cuando tenemos o estamos viviendo un momento en realidad muy feliz, fascinante y en verdad conmovedor, en el que todo parece perfecto y la gente es la indicada, tendríamos que, antes de dejar que el momento pase y muera y se convierta en un recuerdo más, muy feliz, lleno de felicidad alojado en nuestra memoria; mirar todo más de fondo, más profundo, con un poco más de crudeza de ser necesario, examinen cuadro a cuadro, esto es muy difícil por eso les digo que lo hagan sólo de vez en cuando, no quiero que se les vuelva un hábito, mi deseo no es transformarlos. En fin, ya que hayan examinado todo cuadro a cuadro, tendrán que identificar a la persona que no esté feliz, si; siempre, a cada lugar al que vayamos o en el que nos encontremos, siempre habrá una persona que no la está pasando tan bien como los demás, ya sea por un problema muy personal, porque se peleó con alguien en ese lugar, o porque simplemente no quería estar ahí porque tenía otros planes, las hay muchas de esas personas y en todos lados créanme, bueno ya que hayan identificado a la persona el siguiente paso no es acercarse de inmediato, no; el siguiente paso es seguir disfrutando de todo, la fiesta, tus amigos, todo; seguir alimentando al momento feliz, pero esta vez con un pensamiento triste en nuestra mente, sí; un momento triste que hayamos vividos (incluso puede ser inventado si quieren, ya les dije que soy un poco raro y mitómano verdad, no presten mucha atención a esto último) la muerte de un familiar, la pérdida de un objeto valioso, el día que no volviste a ver a Alejandra ("Porque siempre las Alejandras") cualquier momento triste, y así, poco a poco dejar que este impregne tu felicidad. Ahora, ya que este se haya apoderado de toda tu atención, pero no de tu felicidad, ahora si acercarse a la persona (ya hasta parezco Cortázar con sus instrucciones de un modelo para armar, aunque seamos honesto, él era un capo, yo solo soy Juan) que no está en la fiesta, sino deambulando dentro de sus pensamientos, sólo así, sin presentaciones ni más, en estos casos yo recomiendo que se le acerque contándole una vieja anécdota que te haya pasado en tu primera fiesta, yo que sé, que se te haya reventado un condón al inflarlo en la fiesta de bienvenida en la secundaria, que no quisiste bailar con la prima de un amigo porque estaba idéntica a él, cualquier anécdota servirá para romper el hielo (en caso de no recordar una se puede inventar, entre más creíble, pero increíble mejor) pero todo esto sin parecer que los vas a consolar o que sólo vas con él para hablar de lo que pasó para que estuviera triste, simplemente hacer que se ría, como primer objetivo, y después crear en él un momento agradable, un momento que si bien, él creía que no podía ir del todo bien, resultó ser una noche en verdad agradable, sin llegar a los increíble o lo sublime a veces, una simple sonrisa vale todas las risas del mundo. A veces las personas tristes lo único que necesitan son unos oídos que los puedan escuchar y unos ojos que reflejen al mismo tiempo su tristeza y su voluntad en sí mismos para salir adelante, y sobre todo no escuchar nada, solo sentir y creer que alguien los comprenda.
Lo mismo es cuando estamos en una situación de mucha tristeza, ya sea en solitario o en la familia o los amigos, lo primero es identificar , ver en el cuadro completo algo que pueda detonar la felicidad en todos, algo que les aligere la carga que produce el dolor aunque este no se vaya por completo, como por completo tampoco se puede ir la felicidad, otra de las cosas bellas de la vida, las cosas, las oportunidades se van, los sentimientos, todo lo que nos hace humanos, va y viene. El detonante puede estar en una persona, un objeto, en un recuerdo o una anécdota al ver a una persona en particular, y ya que lo hayas identificado mantenerlo contigo un buen rato hasta que te haya impregnado todo y entonces si acercarte a alguien, a quien te haya hecho recordar este momento feliz y contarlo, dejar que él también lo recuerde hasta que lo impregne y lo haga olvidar por un momento el dolor y así en grupo a uno por uno ir contándolo e ir regando esa chispa momentánea de felicidad, contagiarnos y detonando esa felicidad de esta hasta que volvamos a la realidad, pero esta vez con una sonrisa, algo quizá más valioso por mostrar, seamos esas personas, la empática y no egoísta (como yo, ya se los contaré más adelante porque) que no todos quieren ser, pongámonos en los zapatos de los demás.
La verdad es que en estos 25 de hermosa, y a veces no tan hermosa relación con la vida, (y al ser hoy 25 de diciembre, una hermosa fecha para recordar y rememorar todo esto) con la única que he compartido todo, sin filtros y sin tapujos, es con la vida. (¡tanto adorno para llegar a esto!) Nunca ha habido una sola persona, jamás. Está mi familia (y siempre estará) pero para ser francos ni ellos saben a veces cuando estoy triste o cuando estoy feliz (en realidad siempre suelen confundirlos al revés, cuando creen que estoy triste, en realidad estoy feliz, y viceversa, como diría Mario Benedetti) y no me quejo ni me enorgullezco por esto, simplemente es que soy de esas pocas personas que no saben detonar todo lo que sienten. En compañía de amigos, o familia cuando he vivido un momento muy feliz y ellos me ven feliz y sonriente, la verdad es que solo ven la punta del iceberg, o sea y en resumidas cuentas, ellos sólo ven el diez por ciento de lo que en verdad estoy viviendo y sintiendo en mi corazón, la única que sabe en verdad todo lo feliz que soy en cada momento con todo lo vivido, una vez más lo diré, es la vida. Con cada nueva cosa que descubro, con cada nuevo lugar o puerto que tengo el placer de conocer, con cada bosque al que he tenido oportunidad de perderme, con cada pequeña roca en la fina arena que he sentido bajo la planta de mi pie al recorrer por primera vez una nueva playa, con cada mujer que conozco y me regala una insignificante mirada que para este corazón puede ser mucho más que eso, con cada nuevo paso, camino que doy en este mundo tan lleno de cosas malas como de cosas maravillosas, con cada "adiós", con cada "hola" que tengo que dar otra vez hasta que tenga que dar otro una vez más, surge y emana en mi un éxtasis incontrolable de emociones que a lo largo de esta relación he sabido controlar, del cual ustedes, muy pocos de ustedes, han tenido la oportunidad de ver sólo ese diez por ciento de todo lo que este cuerpo de hoy, 25 años, tiene poder y capacidad de albergar, es mucho, créanme, aunque a veces ese mucho puede doler el doble. Podría contar con los dedos de una sola mano a las personas que saben lo feliz o lo triste que a veces puedo estar sin siquiera emitir una sola palabra. La verdad podría decir que soy un egoísta (como les decía hace un rato) y lo admito, por una parte y para los que no comprendan aun el sentido de la vida (ni siquiera yo lo comprendo del todo, pero la lucha estoy haciendo este día) pero por otra parte, creo que si uno no entrega a la vida todo ese amor por lo que hacemos y no destina uno un poquito sólo al recuerdo propio para ser revelado mucho años después, o porque no, para escribirlo si bien no en un libro (aunque ya saben mi filosofía muchos de ustedes, un hombre todo lo que viene a dejar en este mundo es un hijo bien educado, un árbol de treinta años, un perro de veinte años en el cielo y un libro leído siquiera por una persona) si en nuestras memorias. estoy seguro que puedo regalar toda esa felicidad que a veces estoy seguro que puedo regalar, y mucha más de la que he creado por todos estos años sólo para la vida y para mí a todas las personas que tengo a mi alrededor, y créanme, estoy trabajando ahora si en ello. Como todo ser humano he cometido errores, de algunos me puedo sentir orgulloso porque me enseñaron demasiado, quizá casi llorando, pero me enseñaron. De algunos otros, quizá no tanto. He lastimado y he dejado de dar la mano a un sin fin de personas que he amado y que me han amado, he dejado en el olvido a demasiados, quizá a más de los que me han olvidado a mí, pero siempre hay ese "detonador" que en alguna noche de verano, otoño, invierno o primavera, hace que vuelvan a mi mente en forma de tonta sonrisa, debo mucho, y no debo nada, me deben mucho, y nadie, nadie me debe nada.
Ya para terminar (por fin gracias a dios) quiero agradecer a los de siempre por lo de siempre. (Ellos ya saben quiénes son, sería en verdad muy tonto de mi parte nombrarlos a todos en cada una de mis notas pero ustedes saben quiénes son, sin ustedes en verdad no escribiría nada de lo que escribo, cierto o ficticio) Y una cosa más; en esta vida he sido de todo y me han enseñado de todo: He sido a mi corta edad de doce años el guía de un montón de niños de primero a tercer grado de primaria por zoológicos y parques de diversiones, he enseñado una versión rara sobre la historia, los he llevado a Transilvania, he llevado a algunos de mis amigos de toda la vida a cada rincón conocido y desconocido de Durango, a las presas más significativas de Durango; caminando, en bici, incluso a las edad de 17 o 18 años conocimos el Titanic y anduvimos en el por todo garabitos. Fui guitarrista de una de las mejores bandas de rock de todos los tiempos, X-tazis (para mi 4Faces) fui cocinero profesional para mis clientes en Ultramarinos Finos y no tan profesional para mi hermano Eduardo y su exigente y no agraciado paladar para mis exóticos guisos, recibí el premio de mis primos Beto, Mario y Pelón alguna vez al mejor platillo con mis tacos de mayonesa, mostaza y salsa valentina. Fui fotógrafo en un sin fin de ocasiones de eventos de talla internacional como las competencias de baile de los CBA o los LC cuando empezaban a incursionar en el arte del break dance, o en fiestas de renombre como los quince años de mi prima Cecilia. He filmado películas de renombre en el cine de culto como la tan nombrada al lado de mi hermano Alan "Jackass Durango" que sólo se exhibió un corto tiempo y que a la fecha aún es recordada por la magistral edición realizada por el mejor DJ y hacker de todos los tiempos, y uno de los más grandes maestros que me pude encontrar en la vida, o la multi premiada por la crítica local de la calle amapola "Alocada fiesta en la casa de Dani Parte I y II". También fui testigo de las primeras borracheras de algunos amigos (aquí voy a quemar a varios :) ) y si no las primeras, si de sus más épicas, como la de Gordo, (en la cual tuve que ser levantamuertos y cargador) Lalo (en la cual tuve que ser enfermero, motivante y papá regañón) y Alan. (En la cual tuve que ser taxista y acompañante) Psicólogo de infinidad de amigos. (Ésta vez no revelaré nombres por cuestión profesional) He tenido que ser maestro (al principio uno de mucha paciencia, otras veces no tanta) de un sin fin de compañeros en la preparatoria (Chero, Jorge, Issack, Erick, etc. etc. etc.) tuve que ser inventor de historias para generaciones y generaciones de primos, escritor para mi hermano Ferko, catador de bebidas junto a mi primo Beto, animador de fiestas en un sin fin de quinceañeras y bodas, copiloto y corredor en carreras de alta velocidad con mis hermanos Abisay y Chuy, ya fuera dentro de una camioneta, sobre una camioneta, o corriendo en una calle llena de hoyos a altas horas de la madrugada. Hermano gemelo de Manuel de Jesús en la secundaria. Maestro de arte, controlador de cabina radiofónica, creador de radionovelas y programas de entretenimiento de radio, tecladista de Los Temerarios, (como a la edad de ocho años) primo favorito (ay si aja) graffitero, (pintor urbano se escucha mejor) cadete, hombre elegante, hombre que le presta su chamarra a la mujer más hermosa del mundo, hombro de más de una chica, compañero de compras de otras, integrante de La Academia y Big Brother (que quieren era muy joven aún en aquel tiempo) niñero, padre, hermano mayor, nunca menor, hijo, sobrino, nieto, (sólo de una maravillosa mujer) alumno, enemigo, rival, amante, actor, soñador, bebedor, bailarín, jugador de futbol americano, danzante, muralista, monstruo, cuñado, novio, orador, presidente, mejor promedio, químico, físico, matemático, herrero, pintor, jardinero, mecánico, eléctrico, cirujano.... Pero sobretodo y lo que más he disfrutado ser en esta vida hasta hoy cumplidos mis 25 años es.... ser un ser humano. Que sabe que lo mejor siempre está por venir, aunque siempre haya pasado ya lo mejor, que se ha equivocado, pero que con cada equivocación ha aprendido algo nuevo y que está cien por ciento seguro que seguirá aprendiendo que para hacer y ser todo en esta vida, hay que, primero que nada vivir, ver, leer, aprender una vez más aunque ya no se vaya a la escuela (que por cierto nunca dejen de ir a la escuela así tengan 60 años, así la mejor escuela sea la vida) y equivocarse. Equivóquense, vivan, griten, sean empáticos, vuelvan a enamorarse aunque nunca se vuelvan a enamorar como esa primera vez, llamen a quien tengan que llamar, ¡pero llámenla en verdad!, y vuelvan a soñar, a sonreír, a creer, a crear, y siempre sean lo que quieran ser, nunca es demasiado tarde ni temprano para serlo, porque llegará el día en que se arrepientan más de todo lo que no hicieron que de lo que sí hicieron. Feliz Navidad....

"Explora, sueña, descubre"

"Mark Twain ha muerto. Se fue con la corriente del Mississippi. Usted está vivo. Escriba"












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